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Jesús Pulido Pino, Huelva (España). Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, es redactor de deportes en el canal de tv CNH. En lo personal, muy, muy, muy aficionado a la música (la de verdad, nada de petardadas tipo OT o capulladas por el estilo), al deporte y a la literatura. De carácter inquieto y desenfadado, podría definirse, parafraseando a un compañero bloggero, como "más jaranero que cofrade". A través de estas Crónicas Choqueras podrán ir comprobando las variopintas inquietudes de esta extravagante criatura.

Agenda cultural

Exposición de Jesús Zurita en el Museo
El artista ceutí expone 'Destemplanza' en la sala siglo XXI. La exposición, que está integrada por doce lienzos de diferentes tamaños, entre los que predominan los cuadros de gran formato, podrá visitarse hasta el 15 de febrero.
La historia de la emigración gallega
El Centro de Día para Personas Mayores Mora Claros de Huelva reabre su agenda cultural con una exposición fotográfica itinerante sobre la emigración gallega titulada 'Nós mesmos'.

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Como quiera que te llames, seas de donde seas, pienses lo que pienses sobre el tema que se te ocurra, aquí tienes un espacio de libre opinión sobre este recóndito lugar de la galaxia llamado Huelva

jueves, 20 de agosto de 2009

De todo corazón

El título de este post no puede ser más apropiado para lo que quiero contaros hoy.

Para los asiduos lectores de este espacio que todavía no lo sepan, hace poco más de un mes mi hermano mayor fue transplantado de corazón y, por suerte, todo ha ido muy bien. Ahora, después de unos meses muy difíciles y de tener las esperanzas perdidas, todos miramos al futuro con tranquilidad porque tendremos la suerte de seguir disfrutando de él durante mucho tiempo, y él seguirá disfrutando de su familia, de sus amigos, de su vida.

Y, sí, otro murió y por eso él sigue vivo. Pero aquel que murió (o su familia) decidió que aquel corazón, aquellos riñones, aquellos pulmones, aquel páncreas, ya no le iban a servir de nada y que, por el contrario, podrían ayudar a que otros siguieran viviendo.

Por eso, de todo corazón, os digo que toméis conciencia de que la donación de órganos es sinónimo de vida. Si yo antes ya me lo planteaba, ahora tengo muy claro que si sirven, mis órganos le darán vida a otras personas.

Mi familia y yo, gracias a alguien que piensa así, hemos recuperado la sonrisa y, sobre todo, seguimos teniendo con nosotros al crack de mi hermano Luis.

viernes, 13 de febrero de 2009

Hablemos del milenarismo



Quizás los más jóvenes no recuerden aquel gran momento de la televisión proporcionado por uno de los más grandes dramaturgos y pensadores que ha dado jamás este país. "Hablemos del milenarismo, cojones ya. Estamos hablando del apocalipsis y hablemos del milenarismo. El milenarismo va a chegaaaaaaaaar". La frase pertenece al gran Fernando Arrabal, máximo exponente del teatro pánico del siglo XX, que en medio de un programa cultural dirigido por Fernando Sánchez Dragó y lleno de escritores y filósofos se descolgó con frases de este tipo a consecuencia de una tajadilla previa. Hasta un pedo regaló Arrabal a la audiencia.

Pero, por mucho que las imágenes hagan difícil una defensa de Arrabal, lo cierto es que a este país imbuido por la aculturación televisiva y por la inopia intelectual le hace falta unos cuantos "locos" como Arrabal que sean capaces de poner patas arriba la escena cultural de este país. Desterrado en Francia desde 1955, la dictadura privó a España de la presencia de un hombre cuyo arte reside en la provocación, en la capacidad de no dejar indiferente.

Los que tuvimos la suerte de leer algunas de sus obras en la facultad pudimos comprobar la vigencia de los temas tratados hace más de 40 años en títulos como El arquitecto y el emperador de Asiria (1966) o El cementerio de automóviles (1959). Tremendamente lúdica, rebelde y bohemia, su obra es el síndrome de nuestra época de alambradas: una forma de mantenerse alerta.

En estos tiempos de oscuridad que nos amenazan, hace falta que le echemos imaginación al asunto y seamos capaces de ver las miserias de nuestra sociedad. Así que, por una vez, hagamos caso a Fernando Arrabal. Estamos hablando mucho de apocalipsis. Hablemos de milenarismo, cojones ya.

Hay que matar al mensajero


Los que hemos elegido esta bella pero muchas veces ingrata profesión del periodismo nos hemos acostumbrado a vivir con una realidad que, al menos en mi caso, no estoy dispuesto ni a aceptar ni a asumir. La culpa no siempre es del mensajero, por mucho que se empeñen aquellos que están habituados a cagarla públicamente y que luego tratan de rectificar y lavar su imagen echándole toda la mierda al transmisor del asunto.

No seré yo quien se ponga en plan corporativista cegado para defender a todo periodista por el mero hecho de serlo, o de jugar a serlo. Pero no estoy dispuesto a aceptar que siempre nos equivocamos los mismos, que somos siempre los malos de la película y que los supuestos pobres agraviados son sólo víctimas en manos de las perversas mentes de esos depravados que se llaman periodistas (que haberlos haylos. Si no, pregunten en El Mundo por su director, Pedro Jeta Ramírez).

Pero todas las cuitas surgidas en este sentido en torno a la política, el deporte, la cultura o cualquier otro ámbito periodístico se quedan en pañales con el asunto que me ha llevado a escribir sobre esto. Porque en medio de las acusaciones de espionaje, montajes varios y donde dije digo, digo diego, hay periodistas que siguen viviendo bajo amenazas o incluso mueren por el simple hecho tratar de ejercer su profesión libremente.

El último ejemplo ha llegado de China. Según publica http://www.prnoticias.com/, el Gobierno de China anuncia una lista negra de periodistas, dando un paso más en su control estricto sobre la prensa del país. Hasta ahora, la represión era la forma de control más extendida en China, una manera de infundir el temor entre los periodistas para dar lugar a la autocensura, sin que eso signifique que el Gobierno se olvidase de la censura previa. Pero ahora no sólo veta información, también profesionales.

El Gobierno chino va a ‘fichar' a aquellos periodistas que cuestionen la consigna o intenten saltarse la censura. Estos profesionales pasarán a formar parte de una base de datos oficial que según el Gobierno recoge a aquellos que adopten ‘conductas profesionales malsanas'.

Los 'fichados' no podrán trabajar en las redacciones. De acuerdo con la Administración General de Prensa y Publicaciones, encargada de marcar las normas que rigen sobre los medios chinos, ‘la gente que entre en la lista de transgresores quedará excluida de los trabajos de redacción y edición informativa', según recoge hoy China News Service. El motivo que argumenta este organismo para dar semejante paso atrás en el derecho a la libertad de informar y recibir información, es que trata de acabar con las noticias falsas.

China es el país con más periodistas presos por ejercer su profesión, con un total de 28 encarcelados en 2008. Su caso es paradigmático para algunos países asiáticos como Vietnam, Birmania, Tailandia y Malasia, que están importando su modo de controlar la prensa, lo que es aún más preocupante. China ha demostrado que aunque el mundo esté mirando puede seguir ejerciendo su control, tal y como recoge el último informe ‘Attacks on the Press' del CPJ (Comité para la Protección de los Periodistas).

Como véis amigos, se vuelve a repetir la frase 'Hay que matar al mensajero'. En este caso, y por desgracia, prácticamente con visos de realidad.

jueves, 5 de febrero de 2009

Manifiesto desastre


No, no os austéis que no voy a cansaros con otra soflama como la anterior. Sólo es el título del nuevo disco de Nacho Vegas. Un artista digno de ser conocido por el gran público y que, desde su carácter introvertido de artista indie, ha huído siempre de las mayorías. Por suerte, su buen hacer va teniendo cada vez mayor trascendencia. Aquí adjunto una crítica de su último concierto en Madrid.


Nacho Vegas y los parecidos razonables

Messi no es Maradona y Nacho Vegas no es ni Cohen ni Dylan, pero todos tienen un parecido razonable. El asturiano llenó en Madrid por segunda noche (también lo ha hecho en Barcelona) para presentar su Manifiesto desastre. Con esta nueva entrega, Nacho, vuelve a la soledad tras sus discos y giras con Bunbury, Rosenvinge y Pereda. Su nuevo álbum es toda una joya que defendió con intensidad y amplitud en Madrid. Arrancó el espectáculo con La plaza de la soledad para adentrarse luego en sus nuevas canciones. Detener el tiempo presentó a una Nacho tímido que no habló hasta llegar a la novena canción. Vestía un sobrio traje gris, guitarra acústica. A su lado Luis Rodríguez al bajo, Molina a la batería y cajón, Abraham a los teclados y Pereda con la eléctrica. Juntos parapetan un cancionero tan brillante como poético.

Dry Martini S.A despertó al respetable, este nuevo single no ha tardado en incorporarse a la lista de joyas de Vegas, igual que Miss Carrusel o el El tercer día. Luego se quedó solo en el oscuro escenario. Él tan hierático como Dylan cuando tocaba la guitarra. En la oscuridad susurró y berreó Ocho y medio, probablemente una de las canciones más lindas compuestas en castellano que en el silencio y la soledad se acompaña con la lluvia que golpeaba el tejado del teatro. Con una buena parte del nuevo disco presentado, Vegas recuperó algunas de las canciones que compartió con Bunbury en El tiempo de las cerezas. Días extraños y Secretos y mentiras, son dos excelentes composiciones que bien reflejan la temática del autor.
La noche iba llegando a su fin con una creciente intensidad. Morir o matar es otra de las grandes composiciones del nuevo disco, una canción sincera, que bien puede componer un mapa del fracaso sentimental y del enfrentamiento por la supervivencia de las relaciones. Cerró el espectáculo con la sublime Canción de Michi Panero, una de sus banderas más aplaudidas. Se despidió, hubo aplausos, palmas, gritos, silbidos. Regresó. Afrontó la tanda de bises con la sorprendente Añada de Ana la friolera y se despidió con la hermosa Nuevos planes idénticas estrategias. Nacho Vegas hacía una reverencia en el centro del escenario y se marchaba. Todavía le queda una cita en Madrid, otra noche en sala, otra noche y se le van quedando pequeñas.

Un poquito de amor en tiempos de guerra

Hace poco he escuchado de nuevo en mi rayado CD del Freak Show de Bunbury la frase "un poquito de amor en tiempos de guerra". Esta frase que Enrique dice justo antes de los primeros acordes del tema Gang Bang, que canta junto al autor del mismo, Nacho Vegas, me parece nunca mejor traída para los tiempos que corren.
El insomnio y la música son dos buenas excusas para que la mente funcione o para que uno se plantee las cosas desde un punto de vista más filosófico. He llegado a la conclusión de que la crisis económica que atraviesa el mundo ha desenmascarado definitivamente la mierda de sociedad en la que vivimos.
Más allá de una crisis financiera, el actual panorama internacional desvela que estamos inmersos en una auténtica crisis social y, probablemente, ante la fase final de una amplia etapa de la historia marcada por el capitalismo.
No sé qué va a pasar cuando la tormenta se calme -veremos cuándo- ni cómo va a salir el mundo de ésta, pero lo que me parece que está cada vez más claro es que algo importante habrá cambiado.
Lo peor es que, a pesar de todo, los pobres seguirán siendo pobres. Los ricos, ya veremos. Al menos los pobres tienen la esperanza de alcanzar la felicidad, y no tienen mejor tesoro que la fuerza de la propia esperanza. Los ricos no sueñan con alcanzar la felicidad, sólo intentan comprarla, acabar con el problema con un pase de Visa Oro. La idea tiene un eslogan: la felicidad no se compra. Para todo lo demás, Mastercard.
La política ya no ofrece soluciones, el capital ha agrandado aún más las diferencias y en las aulas no se inculcan valores, sólo se enseña a ser competivos.
El sentido comercial de las cosas lo ha invadido todo, incluso las manifestaciones antropológicas más primitivas. En la música o en la literatura el gran público apuesta más por lo que se le vende a base de machaqueo en la tele y en la radio que por aquello que realmente tiene interés.
Por suerte, en medio de este inmenso océano de intrascendencia y de mierda comercial que sólo sirve para adormecer mentes, queda un oasis de gente que está dispuesta a seguir demostrando que a través de una canción, de unas líneas, de un reportaje, de un cuadro o de una película, se puede aportar algo a la sociedad, hacer que la vida de la gente sea mejor. O lo que es lo mismo, conseguir que alguien se emocione.
Por eso, la frase del principio cobra en estos tiempos mayor importancia si cabe. En una época decadente como ésta, en la que ni el dinero ni las armas salvarán al mundo, siempre nos queda la esperanza del amor. Por eso os invito a todos a que hagamos caso a Enrique y entre todos le pongamos al mundo un poquito de amor a estos tiempos de guerra.

sábado, 31 de enero de 2009

Loquillo, uno de los grandes


Que Loquillo es uno de los grandes de la música de este país está fuera de toda duda. El loco ha sido siempre un crack en el escenario, pero lo que muchos no saben es que también pudo serlo en una cancha de baloncesto. En su último disco, Balmoral, homenajea a los jugadores con los que compartió vestuarios con la canción 'Memoria de jóvenes airados'. Qué pasada. Andrés Jiménez, Epi, Solozábal, Manolo Flores, Agustí Cuesta y Javier Mendiburu 'Mendi'. Aquí os pongo una minientrevista publicada por Marca.

Loquillo: "Aíto me enseñó a tener disciplina y a creer en mí mismo"
"Quería homenajear a la generación que hizo que Gasol fuera posible. Podía haber llamado a Iturriaga y a Romay, pero quise darme el gustazo de hacerlo con los tíos con los que yo había jugado". Loquillo era 'sólo' José María Sanz cuando compartía aulas en la Academia Alpe con Juan Antonio San Epifanio, que todavía no era Epi. Era un escolta alto, fuerte, que despuntaba en el Cotonificio de Badalona a finales de los 70. "A veces entrenaba con el primer equipo, y allí había llegado Aíto, el caballero del baloncesto. De él aprendí cosas que luego me han servido en la vida: me enseñó a tener disciplina y a creer en mí mismo", recuerda el cantante.
30 años después de sus peripecias baloncestísticas, Loquillo rinde homenaje al mundo que nunca abandonó del todo en el videoclip de la canción 'Memorias de jóvenes airados'. Una cancha callejera barcelonesa, un rockero tirando de viejas lecciones con el balón naranja y una nómina de leyendas: Nacho Solozábal, Epi, Andrés Jiménez, Manolo Flores, Agustí Cuesta y Javier Mendiburu 'Mendi'. Han pasado muchos años, como demuestra que los apellidos San Epifanio y Mendiburu paseen por el basket profesional impresos en las camisetas de los hijos de los que salen en el videoclip.
Baloncesto a vista de LocoLoquillo siente devoción por sus amigos-leyendas. "Estos tíos tuvieron la desfachatez de plantarle cara al fútbol. Son irrepetibles. Para hacerse un hueco tuvieron que ser estrellas, en el mejor sentido. Tienen esa actitud, ese saberse comportar, hablar y decir. Y clase, mucha clase", define.
Para el cantante, "el baloncesto y el rock se identifican porque salen de la calle. ¿Por qué hoy en día se asocian basket y rap? Por eso mismo. Son el mismo lenguaje". En sus años (más) jóvenes, Loquillo adoraba a Larry Bird. "Estéticamente, al baloncesto no se le puede comparar ningún otro deporte", analiza. Para él, el jugador más 'rockero' que hubo fue Fernando Martín. "Tenía actitud. Se fue a América y se pegó con todos. Era raza pura", cuenta.
Loquillo mantiene contacto con todos los que aparecen en el vídeo, y participa en la selección de Cataluña de veteranos. Pero con el que tiene una historia larga detrás es con Epi. El maño dice que "si Loquillo hubiera metido al baloncesto todas las horas que metió a la música, habría sido profesional", aunque el cantante dice que nunca se arrepintió de elegir la carrera musical. "Lo bueno es poder vivir los dos mundos", señala.
Le pregunto a Epi cómo es posible que, siendo el deporte sinónimo de salud y el rock and roll se identifique con la vida nocturna, en el videoclip Loquillo esté más joven que todos los demás. Se parte de la risa. "Es que se cuida mucho, es muy deportista. Su estética es ésa, pero yo no lo identificaría con la mala vida ni mucho menos. De todas formas, eso de que parece más joven lo dices tú", bromea.
Al final, Epi define el videoclip como "una reunión de amigos", mientras que el Loco habla de que ha hecho "el homenaje de un fan". "He tocado con los Rolling Stones y los Who, pero esto es de las cosas más grandes que me han pasado", dice. Y añade: "Gasol, Calderón o Sergio Rodríguez han llegado donde están gracias a estos tíos. Y ellos, gracias a la generación anterior de Buscató, Luyk y Brabender. Yo entrenaba en pistas de tierra y volvía a casa en el último autobús. Los chavales de ahora tienen unos medios impresionantes gracias a lo que ellos lograron. Y eso se tiene que reconocer", relata. Como dice 'Memoria de jóvenes airados', aquellos caminaron sin aliados, pero marcaron la diferencia.

Puedes ver el vídeoclip aquí: http://www.youtube.com/watch?v=crzZuCL5DHA

He vuelto. Perdón por la tardanza

Amigos, he vuelto. Pido perdón a los que os hayáis asomado últimamente por este rincón por la impresentable tardanza en la actualización. Como podréis imaginar, la excusa es el poco tiempo libre que me dejan el trabajo y otras ocupaciones afectivas o lúdico-festivas.
Como ya os conté hace unos meses, dejé mi anterior trabajo y me incorporé al canal CNH. La verdad es que me alegro mucho del cambio, porque desde entonces todo ha ido muy bien. El programa Azul y Blanco funciona a las mil maravillas y me entiendo muy bien con mi compañera Fali. Como dicen algunos, a veces parecemos en el plató los de Escenas de Matrimonio. Pero, bromas al margen, lo cierto es que nos entendemos bien y hay muy buen rollo, así que eso se nota en la pantalla.
La verdad es que estoy aprendiendo mucho de televisión y cada vez me encuentro más cómodo.
Pensaba que me sería mucho más difícil, pero para mi sorpresa, todo ha ido muy rápido.
Sólo siento que la situación en Ceimagen siga siendo desastrosa y que la gente siga sin cobrar. Yo me incluyo, porque aún me deben una pasta que no sé si veré algún día.
Ahora, sentimentalismos aparte, prometo actualizar el contenido de este blog muy a menudo.
Nos seguimos leyendo.